UNA POSIBLE RELACIÓN ENTRE ÉXODO 6:2-5 Y JUAN 20:29


26 de enero de 2013

UNA POSIBLE RELACIÓN ENTRE  ÉXODO 6:2-5 Y JUAN  20:29
Autor: Gerardo Jofre

 ¿Porque me has visto has creído? “Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron“. (Juan 20:29)

Esta frase en el Evangelio de Juan se enmarca en la  aparición de Jesús resucitado a los discípulos y en un diálogo con Tomás, quien se convertirá para el cristiano en imagen y símbolo del creyente. Son palabras que ponen de relieve el valor de la fe.  Sin embargo, esta frase podría esconder una influencia recogida del judaísmo palestinense del tiempo de Jesús.

Hay que decir, que Juan realiza una reescritura que se apoya en una interpretación de la tradición sinóptica (Marcos, Mateo y Lucas), pero también en pasajes del Antiguo Testamento.  Como añade el Catedrático Antonio Piñero en su obra Guía para entender el Nuevo Testamento, “este proceso de reescritura no es un fenómeno extraño en el ámbito judío, ni mucho menos“. Otros además, ven en el evangelio de Juan ciertas semejanzas en el vocabulario de los manuscritos de Qumrán. No obstante, Piñero sostiene que este evangelio está dentro de un ámbito de una religiosidad judía más bien marginal y muy helenizada. Una obra con tintes protognósticos.

Si la declaración de Tomás Señor mío y Dios mío >>, es para Piñero “quizas la expresión más rotunda de la divinidad de Jesús de todo el Nuevo Testamento”, la respuesta de Jesús  “Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron” es un reconocimiento explicito de su divinidad. Ciertamente el Evangelio de Juan no es un instrumento muy válido para reconstruir al Jesús histórico y la mencionada frase, no es histórica, o al menos en ese contexto. Es decir, aquí el evangelista, en mi opinión, se apoya en una tradición rabínica del significado de Éxodo 6-5 y que mil años después ha llegado a nosotros a través de las enseñanzas del Rabí Rashi.

En Éxodo 6:2-5, podemos leer: “Dios (Elohim) habló a Moisés y le dijo: Yo soy Yahvé (Hashem). Me aparecí a Abrahán, a Isaac y a Jacob como El Sadday; pero mi nombre de Yavhé (Hashem) no se lo di a conocer. Después establecí con ellos mi alianza, para darles la tierra de Canaán, la tierra donde peregrinaron y moraron como forasteros. Y ahora, es escuchar el gemido de los israelitas, esclavizados por los egipcios, he  recordado mi alianza. Por eso, di a los israelitas: Yo soy Yahvé; Yo os sacaré de los duros trabajos de los egipcios, os libraré de su esclavitud y os redimiré con brazo tenso y juicios solemnes>>.

Este fragmento constituye el relato sacerdotal de la vocación de Moisés. Está datado entre los siglos VI y V a.C. y destaca por la expresión Elohim y El Sadday para referirse a Dios. El termino Elohim refiere al atributo de Justicia, es decir, a un acto de Dios en términos de Justicia. Y el término “El Sadday”  refiere a Dios bajo el atributo de “todo suficiente”, es decir, omnipotente, mientras que Hashem “el Eterno” representa la acción de misericordia.

El  termino “Elohim” viene expresado por la actitud de Moisés frente a Dios. Moisés se da cuenta que a causa de la aflición del pueblo de Israel ha mermado su voluntad y reprocha a Dios haber permitido la esclavitud de su pueblo en Egipto. Entonces, Dios le contesta a Moisés en términos duros, en términos de Justicia (Elohim) y no en términos de misericordia (Hashem). A través de cada uno de estos nombres, Dios nos da a conocer sus acciones y estas acciones vienen condicionadas también de la forma en que uno se dirige a Dios.

Moisés se dirige a Dios pidiendo misericordia y Yahvé le dice que nunca se apareció a Abraham, Isaac y Jacob como misericordioso, sino como omnipotente; y sin embargo nunca cuestionaron su nombre.  Dios no era conocido por haber  verificado su palabra  en vida de Abraham, Isaac y Jacob, pero ellos jamas dudaron a pesar de que nunca vieron cumplidas sus promesas. Es más grande aquel que no necesita que se le cumplan las promesas de Dios. Aquel que sigue creyendo en Dios aunque no vea nada de lo prometido. Es más grande creer sin ver que ver para creer. Abraham, Isaac y Jacob no vieron al Dios de la misericordia pero creyeron. “Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron“.

Esta concepción judía: ” ser más grande aquel que cree en las promesas de Dios sin necesidad de ver su cumplimiento en vida” no solamente aparece en (Juan 20:29), sino también en Lucas (1:45) cuando dice: “¡Feliz la que ha creido que se cumplirian las que cosas que fueron dichas de parte del Señor!“.

De esta forma y en el sentido que he explicado Juan 20:29  se apoya en Éxodo 6:2-5.

 

Incredulidad de Tomás

Incredulidad de Tomás
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