Sin rastros de David y Salomón


30 Ene 2005

Saludos a Aldo, a Evelyn y al resto de participantes del foro de la sección bíblica de AE

El contenido de la siguiente respuesta al tema de debate “Sin rastros de David y Salomón”es mi opinión personal, que no tiene porque coincidir con la del resto de intervinientes, ni lectores y asimismo apelando a una crítica constructiva en las formas.

A diferencia de Evelyn, no me ha dejado perplejo en absoluto la exposición teórica de Aldo. Se trata Aldo, y te lo digo respetuosamente, de una visión al más puro estilo minimalista egipciante. “Egipciante” porque “egipcia “ la Biblia, es decir, todos los acontecimientos que narra son vivencias egipcias de personajes egipcios, algo a mi juicio completamente erróneo. Según las hipótesis egipciantes esas vivencias egipcias habrían sido recogidas por los antiguos Israelitas e incorporadas a su historia y religión a través de la Torah.

En tú caso, Aldo, nos dices “ Sumando teorías. Sin rastros de David y Salomón. Salvo que piensen que Amenhotep II y Amenhotep III fueron estos reyes míticos judíos”.

Las únicas teorías que has sumado para llegar a esa conclusión son las del grupo revisionista y has omitido las conclusiones más aceptadas por el mundo académico en la arqueología bíblica.

Que el faraón Amenhotep III sea Salomón, ya ha sido sostenido por el autor Charles N. Pope en su trabajo “El Evangelio según Egipto”, el cual es un compendio de los libros del escritor anglo-egipcio Ahmed Osman. Otros autores que siguen una línea egipciante similar a Osman son Roger, Messod Sabbah y David Rohl. Este último autor establece un nuevo marco cronológico del Antiguo Egipto adaptado a los personajes bíblicos.

Nos dices que “ las famosas minas del rey Salomón, son anteriores en unos 300 años datándolas en tiempos de Amemhotep III”; algo ajustado a la teoría de Rohl cuando adelanta la cronología vigente actual en trescientos años. Esta revolución cronológica propuesta por Rohl y las restantes teorías egipciantes no pueden prosperar porque se basan en ciertas similitudes lingüísticas ( como antes has expuesto) entre nombres hebreos y egipcios, o interpretaciones alternativas sobre escritos confrontados con episodios bíblicos, todo ello forzado a ofrecernos una visión distorsionada de que los patriarcas y reyes bíblicos, son todos en realidad, monarcas del antiguo Egipto. Algo en mi opinión nada más lejos de la realidad.

Por otra parte, en tú segunda intervención manifiestas: “ En cuanto a la existencia de estos dos reyes (David y Salomón) fuera de la Biblia nada….salvo las excavaciones en Tel Dan, al norte de Galilea donde se encontró una pieza que mencionaba “ la casa de David”. Esto sólo significa que los reyes de Israel reconocían a un cierto David como antecesor y era un hecho muy normal en la antigüedad de apropiarse de genealogías ficticias o asociadas al creador”.

Eso que has manifestado, es uno de los argumentos que sostienen algunos arqueólogos minimalistas acérrimos y es algo que hoy la mayoría de los eruditos bíblicos no comparten. Únicamente me voy a centrar en la estela de Tel Dan que has citado, sin entrar en otras posibles pruebas (a debatir) de la existencia histórica de David y Salomón, como pudieran ser los yacimientos arqueológicos de Hatzor, Megiddo y Gezer; o tambien las excavaciones en Tel Rehov cerca de Beit Shean; e incluso los estudios arqueológicos demográficos realizados por el profesor Avi Ofer en las colinas de Judá.

El 21 de julio de 1993, un equipo de arqueólogos dirigidos por el profesor Avraham Birán se hallaba realizando unas excavaciones en Tel Dan, al norte de Galilea. En aquel entonces, Gila Cook era la supervisora de los trabajos de excavación y narra el hallazgo de la siguiente manera:

“Ese día concreto tenía que acabar unas mediciones. Llevaba trabajando hora y media y entonces desde el fondo de la colina llegó una voz que dijo << ¡Gila, es hora de irse!>>. Así que recogí mis cosas y me dirigí colina abajo, cuando me paré ante un muro bajo. Deje las cosas que llevaba en mi mano izquierda, incliné la cabeza, mire al suelo y me fije en una piedra de la que antes no me había percatado. Me quede sorprendida. Al examinarla más de cerca descubrí una letra concreta del alfabeto hebreo y arameo, una de las pocas letras que ha simple vista puedo distinguir. Así supe que se trataba de una inscripción. En aquel momento no pude traducirla, no sabía que decía, pero este tipo de inscripciones es muy escaso”.

Estas son las palabras del profesor Avraham Birán sobre el momento del hallazgo: “ Gila Cook, grito diciéndome que habían encontrado una inscripción; por fin había algo. Fui a echar un vistazo, nos inclinamos y vi una piedra de basalto con letras en hebreo antiguo o arameo. Había una palabra muy clara “ menej” que significa rey y al lado de Israel ( “Rey de Israel” ) y junto a ella “ Casa de David “. El entusiasmo fue generalizado. Se trataba de una inscripción de victoria o conmemorativa, la datación de la inscripción por la estratigrafía y caligrafía es del siglo IX a.C.”

La inscripción de Tel Dan, actualmente en el museo de Israel, es parte de un pilar de victoria erigido por el rey de Siria y después destruido por un gobernante israelita. Los profesores Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman alegan que “ es casi incuestionable que esta inscripción cuenta la historia del asalto de Jazael, rey de Damasco, al reino septentrional de Israel en torno al 850 a.C.” y continua : “ Se trata de una prueba impresionante de la fama de la dinastía davídica menos de cien años después del reinado de Salomón, hijo de David”. Después de 27 años de esfuerzo en Tel Dan (comenzó en 1966), el arqueólogo Avraham Birán había dado con un hallazgo extraordinario.

Escrito menos de150 años después del supuesto reinado del rey David es una referencia histórica a David, fuera de la Biblia. El profesor Steven McKenzie (Biblical Historian Rodees College, Memphis) añade: ”esta inscripción es importante como elemento que indica que es probable que existiese un personaje llamado David, ahora bien, no nos dice nada de los detalles de su vida, pero si inclina la balanza a favor de la existencia histórica de David”.

La estela hallada se compone de tres fragmentos: El primero (fragmento A) hallado el 21 de julio de 1993, y el segundo y tercero hallado en junio de 1994 (fragmentos B1 y B2) El fragmento “A” contiene trece líneas de escritura y mide 32 cm de alto y 22 cm de ancho. En la línea núm.8 aparecen las palabras “rey de Israel” ( Mlk (a)y(?) r´l(b) wk ) y en la núm. 9 “de la casa de David” ( Kbyt (c)dwd(d) w(e) ´m(f) ) . Los fragmentos B1 y B2 completaron parte del fragmento A y ayudaron a interpretar la inscripción de la estela.

Sin embargo, el hallazgo de Avraham Birán provocó los ataques del bando minimalista. El arqueólogo minimalista Philip Davies, al igual que tú, dice que la prueba no es concluyente. Veamos sus argumentos:

1.- Davies dice en primer lugar que “la palabra “bytdvd” es una única palabra, no dos”.

Bien, entre la palabra casa “ byt” y David” dwd” no existe una separación, pero eso no significa que la palabra David deje de contener un nombre propio, sino que la palabra compuesta “casa de David” era en aquellos tiempos una expresión corriente, un lugar de la realeza anejo a un linaje, en definitiva a una dinastía monárquica.

2.-“El contexto en el que aparece no es muy claro, todo el mundo lo sabe”.

Eso es completamente falso. Ya he expuesto las declaraciones textuales de los protagonistas del hallazgo y además su contexto se adecua perfectamente a una zona de trabajos arqueológicos. Es más, el hallazgo del año 1993 es parcial y al año siguiente, se encuentran dos fragmentos más en la misma zona estratigráfica. El hecho de haberse localizado en unas excavaciones oficiales y sus fragmentos en distintas fases a lo largo de dos años, descarta la posibilidad de un fraude. El erudito William Dever añade que no pudo ser falsificada, “ningún falsificador moderno tiene los conocimientos para hacer una falsificación así. Y si lo hubieran hecho, no lo hubieran colocado ante un humilde director de excavaciones como Avraham Birán; la habrían vendido por millones de dólares”. Y concluye: “ Los mejores eruditos del mundo la consideran auténtica, sólo es falsa para los revisionistas acérrimos”.

3.-“ La palabra traducida por “David” puede significar muchas cosas: En la Biblia por ejemplo “dwd” significa “tío o amado”; hay otras posibilidades”.

Sin embargo, si leemos el contexto de la inscripción, no hay forma de aplicarle de una forma coherente el significado de “amado o tío”.

Curiosamente la inscripción de Tel Dan fue encontrada poco después de que Davies acabara de publicar su trabajo minimalista principal sobre la inexistencia del rey David y la monarquía unida. Algo que le sentó como un jarro de agua fría.

Además de Phillip Davies, de la Universidad de Sheffield, hay algunos otros minimalistas como Thomas Thompson y Niels Pete Lemche, de la Universidad de Copenhague. Para estos autores, David y Salomón, nunca existieron, ni la monarquía unitaria de Israel y la descripción bíblica de la historia israelita no es más que construcciones ideológicas hábilmente elaboradas, producidas en Jerusalén, por círculos sacerdotales en tiempos posteriores al exilio o incluso en época helenística.

En España, en mi opinión, igualmente revisionista es la obra “ Salomón, entre la realidad y el mito” de Javier Alonso López, licenciado en filología semítica, nos señala otras interpretaciones alternativas a la traducción “Casa de David”, como por ejemplo que la expresión podría significar un topónimo geográfico actualmente desconocido en el área de Siria Palestina, o bien como “Templo de Dod”, una divinidad también desconocida.

¿Por qué debemos acudir a lugares geográficos desconocidos o a nuevos dioses? ¿No se están forzando las interpretaciones, con tal de rechazar que estamos ante una referencia histórica del personaje de David? Como Dever ha afirmado, el revisionismo está entrando en un relativismo peligroso. Llega un punto en que para ellos todo hallazgo arqueológico que avale un personaje o un texto bíblico es relativo, está sometido a una crítica revisionista que se afana en rechazar las conclusiones de un hallazgo aceptado por la mayoría del mundo académico.

Alonso, dice exactamente lo que tú dices Aldo. Sostiene que no hay que descartar la posibilidad de que estemos ante un héroe epónimo. La expresión “ Casa de…” puede hacer alusión a un antepasado común a un pueblo, un patriarca cuyos orígenes se pierden por lo general en las brumas de los tiempos.

Sin embargo, ese antepasado común que sería el origen de una “genealogía ficticia” como erróneamente indicas, aparece inscrito en una piedra, tan sólo 150 años después de David y menos de 100 años después del reinado de Salomón. ¿ No es un poco corto el intervalo de tiempo para que estemos ante un fundador ficticio o legendario?. Simplemente no es posible lo que nos indicas. El propio Finkelstein nos dice que “el hecho de que Judá aparezca mencionada únicamente con la alusión a su dinastía gobernante es una “evidencia clara” de que la fama de David no fue “una invención literaria” de un periodo muy posterior. Téngase en cuenta que Finkelstein es un autor muy crítico en su obra con los hallazgos del periodo de la Edad de Hierro y todo lo que rodea a David y Salomón; y sin embargo nos dice: “ Todo cuanto podemos decir sobre David y Salomón es que existieron”.

Has afirmado rotundamente que sobre la existencia de David y Salomón fuera de la Biblia “nada”, salvo las excavaciones en Tel Dan. Eso no es cierto y hasta el propio Finkelstein y Silberman lo indican en su obra “La Biblia desenterrada”. Casi al mismo tiempo que la estela de Tel Dan fue hallada, el estudioso francés Andre Lemaire trabajaba sobre la inscripción de Mesá, un rey de Moab del siglo IX a.C. Esta estela, actualmente en el museo del Louvre de París, fue descubierta en 1868 en Jordania. En la línea número 31 de la estela Moabita Lemaire localizó también la expresión “Casa de David”. Este experto en paleografía fue capaz de identificar una letra antes indistinguible como una “d” en la frase “Casa de David”.

Pero, es que todavía se baraja una tercera mención extrabíblica a David al margen de las estelas de Tel Dan y Mesá. El egiptólogo Kenneth Kitchen, de la Universidad de Liverpool, afirmó en 1999 haber localizado la frase “Las tierras altas de David” en la pared sur del Templo de Amón en Karnak. La inscripción haría mención a la campaña de Sheshonq I en Palestina (925-924 a.C. aprox.). En este pórtico hay inscrito más de 100 topónimos conquistados, entre los que aparecería “Las tierras altas de David”, al transcribir la inscripción como la h(y) dbt dwt. Si kitchen estuviera en lo cierto, esta sería la mención expresa más cercana en el tiempo a la época del rey David, con una distancia casi contemporánea, apenas de cincuenta años después de David.

Con esto me doy por pronunciado sobre este tema, no antes diciéndote que efectivamente, al igual que has señalado al final de tu intervención, estamos ante un foro de arqueología bíblica y que si bien para ti “antes de la Mentira” es una ironía literaria, estoy de acuerdo con la opinión de Evelyn, en que la datación “ Antes de la Mentira”, me parece impropia de una exposición seria y objetiva en un foro de arqueología bíblica. No porque Cristo o la era cristiana sea para ti una mentira, algo que forma parte de tus convicciones o creencias personales y lo respeto. Sino, porque si como bien dices, estamos ante un foro objetivo de arqueología bíblica, tus creencias o no creencias subjetivas, deberías mantenerlas al margen de los datos que nos has aportado, reservándolas para un foro más adecuado (foro de religión, creencias, ateísmo, u otros afines).

Apreciado Aldo,

Inicia su replica dejándome claro que el tema no trata de creencias ni de convecciones, pero al final de su exposición me indica que algunos dicen que el egiptólogo Sr. Kitchen es un chovinista judeo-cristiano en expansión, ¿en qué quedamos?.

Me habla de que Jesús es un mito, del cual no hay datos históricos, ni “geográficos”; algo que no voy a entrar a responderle en esta intervención, pues el tema a debate es “Sin rastros de David y Salomón” y no es mi pretensión desviar la temática que abordamos. Únicamente le diré que, al margen de los evangelios, sobre la existencia histórica de Jesús hay al menos cinco testimonios documentados. Por lo que encuentro a estas alturas, un absurdo, historicamente hablando, negar la existencia de un personaje llamado Jesús.

Sobre Finkelstein y Ze’ev Herzog, no me interesa la influencia política de sus trabajos, ni si sus conclusiones perjudican al nacionalismo israelí. Sus méritos académicos están a la altura de otros compañeros del mismo gremio, como por ejemplo William G. Dever o Amnon Ben-Tor, que discrepan de sus argumentos. Finkelstein añade que <<Al principio del siglo X a.C., su gobierno no se extendía sobre un imperio ni contaba con ciudades palacianas o una capital espectacular>>. y Ze´ev Herzog dice que << desde un punto de vista político, David y Salomón fueron poco más que caudillos tribales de la serranía cuyo alcance administrativo no superó un ámbito bastante local, limitado al territorio montañés>>. Y finalmente sugiere que las dimensiones de la ciudad de Jerusalén son muy modestas.

Y yo le respondo con las palabras del arqueólogo Amnon Ben-Tor del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén:
<<¿ El tamaño es importante.? Sabemos que no es así. El tamaño no es
importante.¿Qué ocurriría si dentro de 3000 años alguien se pregunta quién
fue el Papa?,¿Qué gobernó.?,¿Un pequeño barrio de Roma?,luego no fue
una figura importante. Luego eso no afecta, no importa saber si el Rey David
gobernó un reino de pequeño tamaño; a nadie le importa. La cuestión es como
le veía la gente: Cientos de años después los reinos se identificaban con
él. Todos estaban relacionados con la casa de David. Eso es lo importante>>.

Me dice: <<Las excavaciones realizadas en Hazor, Gezer y Megiddo han dado como resultado que en las dos primeras ciudades la actividad constructiva en ese periodo fue escasa, mientras que en Megiddo no hay rastro ninguno>>.

Todo lo contrario o al menos en Hatzor, donde Ben-Tor ha excavado y datado las construcciones en el siglo X a.C. Además para Ben-Tor tanto Megiddo como Gezer datán del siglo X a.C., y es que Finkelstein data Megiddo doscientos años posterior a los tiempos de Salomón y lo hace en base a la coincidencia de varias marcas de los bloques de cantera hallados en Megiddo con las marcas encontradas en el Palacio de Omri en Samaria.

Para Dever, Finkelstein no tiene pruebas para su cronología revisionista y añade: <<Pensamos que será refutada antes de cinco años, no sólo por las pruebas del Carbono 14, sino también por una mejor comprensión de la cerámica>>.

Y efectivamente la datación mediante la prueba del radicarbono en las excavaciones realizadas cerca de Beit Shean, en Tel Rehov, han confirmado la existencia de una monarquía únida en tiempos de David y Salomón. Las pruebas radiométricas con C14 se llevaron a cabo en Groningen con grano carbonizado y pepitas de olivo hallados a lo largo de la estratigrafía de este asentamiento. Los estratos de Tel Rehov son fechados en el siglo X a.C. y uno de los estratos aparentaba haber sido destruido por un incendio. Los signos culturales de este tipo de emplazamiento corresponden con los de Hatzor, Gezer y Megiddo.

Por otra parte, el equipo conducido por el profesor y arqueólogo canadiense Adams de la Hamilton’s McMaster University ,Thomas Levy de la Universidad de California en San Diego y Mohammad Najjar del departamento jordano de Antigüedades han investigado la minería de cobre y la fusión en Khirbat en-Nahas. Tras aplicar métodos de datación por C14 a algunos de sus hallazgos, concluyeron que el lugar de ocupación tuvo sus inicios en el siglo noveno a.C. y que una fortaleza fue ya edificada en el siglo décimo a.C., algo que sustenta la existencia de un Estado Edomita doscientos años antes de lo que se creía. Las fechas del Carbono 14 situan a los Edomitas en tiempos de David y Salomón, como un reino circundante o regional a la monarquía únida del antiguo Israel.

Me dice que <<Philip Davies afirmó que nunca podremos saber si el Templo de Salomón en realidad existió>>. Sr. Aldo me gustaría que Davies excavara en la zona del “monte del Templo” que mide unas 14 hectareas. Pienso que la palabra “nunca” es cuanto menos ridícula, teniendo en cuenta los hallazgos que cada año se están produciendo en Israel y lo que todavía queda por excavar.

En cuanto a Lemaire y su análisis del Osario de Yacob. Las conclusiones finales son que la base del osario es verdadera, al igual que la primera parte de la inscripción. Al comienzo del texto “Yacob hijo de Joseph,” las letras son formalmente iguales, pero la parte del final, “hermano de Jesús” es desigual, y las letras son distintas. Esto último indica que las últimas palabras “hermano de Jesús” es un añadido hecho por un falsificador. Pero, ¿Y qué?, ¿ Que tiene que ver una inscripción parcialmente falsa con Andre Lemaire?. La Autoridad de Antigüedades de Israel exigió que el Osario fuera devuelto a Israel y se nombraron dos comités para que analizarán y se pronunciaran sobre la inscripción. Después de dos años de investigaciones, la Autoridad de Antigüedades de Israel asegura que parte de la inscripción es una falsificación.

Que en un principio Lemaire, explicase que la forma de algunas de las letras del osario las fecharía entre los años 20 y 70 d.C. y luego resulte una falsificación parcial no quita meritos a este gran especialista y no me genera duda alguna sobre sus trabajos en la inscripción de Mesá, del siglo IX a.C., al contrario de lo que usted parece dar a entender.

Cordialmente,

Gerardo Jofre

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