LA CIUDAD DE TEBAS Y LOS PROFETAS BÍBLICOS


LA CIUDAD DE TEBAS Y LOS PROFETAS BÍBLICOS

 28-04-2013

por Gerardo Jofre González-Granda

La antigua ciudad de Waset fue llamada Thebai (Tebas) por lo griegos, descrita por Homero como “la ciudad de las cien puertas”, fue la capital del Imperio Medio e Imperio Nuevo del antiguo Egipto. Su posición geográfica favoreció grandemente a la ciudad, cerca de Nubia y del desierto oriental, pero a la vez lejos de los dominadores del norte. Centro neurálgico religioso del dios Amón, su deidad protectora, fue denominada por los egipcios ”Nuwe” que significa ”la ciudad”.

En el año 664-663 a.C. Se produjeron alzamientos khusitas; para aplastarlos, el ejército asirio de Asurbanipal avanzó hasta Tebás y saqueó la ciudad. Siguieron deportaciones en masa a la ciudad de Assur, donde se concentró toda la multitud de desterrados egipcios. Pero el sur del Alto Egipto siguió rindiendo tributo al rey khusita.

El profeta Nahúm afirmó poco después que la destrucción de Tebas era un preludio de la destrucción que sufriría Nínive y la llamó No-amón.(Fig.1)

Nahum 3:8 ¿Eres tú mejor que No-amón, que estaba asentada entre ríos, rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar, y el mar era su muralla?

Pero, ¿Qué significa la palabra No-amón? Y ¿Por qué es Tebas?

La palabra “No-amón” (no-a’-mon) vendría a ser “la ciudad del dios Amón”. En definitiva se está refiriendo al lugar de Amón por ser esta deidad originalmente tebana. Sin embargo, San Jerónimo (390-405 d.C.) en su traducción a la Vulgata Latina identificó No-amón como Alejandría y no como Tebas. Esta interpretación errónea de San Jerónimo fue debida a que la descripción que aparece en Nahúm 3:8 parece ser la de una ciudad del Delta ya que se la menciona asentada entre ríos y el mar. Pero la palabra “mar” en este pasaje es utilizado de forma poética para referirse al Nilo. Al igual que en Job 41:31 e Isaias 18:2.

Jeremías un profeta posterior a Nahúm vuelve a citar a No-amón, está vez en la profecía de Jeremías 46:25: “El Señor Todopoderoso, el Dios de Israel, dice: «Voy a castigar a Amón, dios de No a Egipto, a sus dioses y reyes, al faraón y a los que en él confían>>. Scio en su traducción de la Vulgata de San Jerónimo al castellano reconoce que aquel sustituyó la voz “No-amón” en la traslación de la Vulgata.

El libro de Nahúm fue escrito después de la destrucción de Nínive porque profetiza un acontecimiento histórico: la caída del imperio Neo-asirio en el 612 a.C. Para ello pone como ejemplo la caída de otra gran ciudad, Tebas alrededor del 664-663 a.C. Pero Tebas se recuperó hasta cierto punto de aquella catástrofe, y de nuevo llegó a ser una ciudad de importancia.

Nahúm compara Nínive con Tebas. Nínive es una ciudad sanguinaria, llena de mentira y estrago. Un lugar, denuncia el profeta, donde no se halla la verdad y la justicia, sino que reina el fraude, las extorsiones y la violencia, por lo que iba a ser totalmente destruida como castigo de Yahvé por la maldad de sus habitantes. A diferencia de otros profetas, Nahúm no condena la maldad del reino del Norte, Israel. ¿Por qué guarda silencio?.

Una primera explicación podría obedecer al momento en que se redactó esta parte del texto. El reino de Judá en el siglo VII a.C. era plenamente consciente de la terrible destrucción que había sufrido el reino vecino de Israel (732-724 a.C.), tras la caída de Samaría por manos de Salmanasar V y la deportación de los israelitas a Asiría (2 Reyes 17:6). La destrucción asiria está probada por la arqueología a través del estrato VI de Samaria. Según las crónicas de Sargón II se cuentan 27.290 samaritanos deportados. La Biblia cita alguno de los destinos de estas diez tribus perdidas de Israel, pero su suerte no se conocería nunca. La aristocracia de Israel había desaparecido y Samaría había sido repoblada por súbditos asirios de confianza (2 Reyes 17:24). Ante este trágico final, nada podía decirse de Israel por boca del profeta. Además, Israel, con su riqueza, había sido un objetivo más interesante a los ojos del imperio asirio. Para el reino de Judá, quienes redactaron este pasaje, la desgracia de Israel era una advertencia de lo que también les podía ocurrir a ellos. Por eso el reino de Judá, que durante un siglo había sufrido el yugo de la opresión asiria (2 Reyes 18:13–37), celebró la destrucción de Nínive.

Una segunda explicación por la cual Nahúm guarda silencio entorno a Israel, partiría de la hipótesis de que el profeta era originario de la zona de Galilea y por consiguiente del Reino del Norte. Al comienzo del libro de Nahún, se dice que era elceseo (elkesita o elkoshita), es decir de Elcos o de Elcese (Nahúm 1:1).Sin embargo, se desconoce donde está este emplazamiento. Unos, siguiendo a San Jerónimo, sostienen que es una aldea en la región de Galilea denominada Helkesei El -Kauseh entre Ramieh y Bint Jebeil.

Dentro de la misma Galilea, los autores Hitzig y Knobel, sostienen que Elcos era el nombre antiguo de la ciudad de Cafarnaún (es decir, “el pueblo de Nahúm”). Sin embargo, esta tesis es errónea ya que Cafarnaún fue fundada en el siglo II a.C. y no se ha encontrado evidencia arqueológica israelita entre el 1200 y el 587 a.C.; e incluso Cafarnaún no es mencionada en el Antiguo Testamento.

No obstante, otros basándose en la obra atribuida a San Epifanio, De Vitis Prophetarum, en donde dice: «Elqosh queda más allá de Beth-Gabre, en la tribu de Shimeón», piensan que la población de Elcos pertenecía a Judá y estaba situada en la región de la Sefela, cerca de Moreset-gat. Es más, alguno defiende que la expresión “queda más allá de Beth-Gabre” es un adorno o una glosa, siendo realmente Beth-Gabre identificada con el moderno Beit Jibrin al sur de Israel. A favor de que Elcos esté situado en Judá contamos con poblaciones al Sur de Israel que tienen nombres similares a Elcos, como Eltekeh y Eltekon. Otra evidencia a favor es que Elcos (el’-kosh), contiene el nombre del dios edomita Qaush, el cual aparece en los nombres de los reyes edomitas en las inscripciones asirias de los siglos VIII y VII a.C. y Edóm está al sur de Judá. Y por último contamos con la evidencia interna de la propia profecía en donde podemos apreciar que Nahúm dirige sus mensajes al reino de Judá (Nahúm 1:15).

Igualmente dificultoso es saber en que fecha exacta vivió el profeta Nahúm. Debe disgregarse el personaje del redactor, ya que el profeta aparece como anunciador de un acontecimiento futuro que una vez sucedido es recogido en el texto bíblico. El hecho de que Nahúm mencione la destrucción de Tebas, nos da una pista para situar su profecía entre el 667 a.C. y el 612 a.C., fecha de la caída de Nínive. Por su contenido, Nahúm pudo haber vivido en una fecha cercana a los acontecimientos de Tebas. Su referencia no es baladí, pues alude a los alzamientos kushitas a final del reinado del faraón Tirhacá y el destierro de los egipcios tras la conquista de Tebas.

Nahúm 3:9-11<< Su fortaleza (Tebas) era la Etiopía, y el Egipto que no tiene fin. El África y la Libia fueron en tu ayuda. Más ella (Tebas) sin embargo fue llevada cautiva a tierra extraña (Asiria), sus párvulos fueron estrellados en las entradas de todas las calles, y sobre los nobles de ella (Tebas) echaron suerte, y todos sus magnates fueron metidos en cepos (fueron esclavizados).

Pues tú (Nínive) serás también embriagada y despreciada y tú pedirás socorro al enemigo>>.

De todos modos, el redactor podría haber redactado el texto de la profecía sin hacer alusión alguna a Tebas, pero no fue así. La imagen de la caída de una gran ciudad como Tebas debió marcar durante años a los habitantes de Judá hasta el punto mostrarles hasta donde alcanzaba el poder de los asirios. Nahúm correspondería a esta época y su mención de No-amón como algo muy presente en su recuerdo, es un dato a tener en consideración. No debe olvidarse que la caída de Tebas se considera como un acontecimiento del pasado reciente, mientras que la caída de Nínive es descrita como un evento futuro. Algunos estudiosos mantienen la labor profética de Nahúm hasta la muerte de Asurbanipal en el año 627 a.C. Que yo sugiera una fresca alusión a la suerte de Tebas tampoco es suficiente para datar de forma aproximada cuando vivió este personaje. En otras ocasiones el recuerdo de un acontecimiento tan trascendental se mantuvo largo tiempo en las mentes de aquellos hombres. Así por ejemplo encontramos a Isaías, recordando con la misma intensidad las conquistas asirias logradas treinta o cuarenta años antes (Isaías 10:5-34).

Por ello no hay todavía un consenso acerca de cuando Nahúm ejerció su ministerio. Los escasos datos que nos ofrece su libro y las tradiciones religiosas no conjugan con la fecha. Existe una antigua tradición judía según la cual esta profecía fue pronunciada 115 años antes de la caída de Nínive (alrededor de 721 a.C; Josefo, “Ant. Jud..”, IX, XI, 3), mientras que las conclusiones de los estudiosos modernos descartan esas fechas. En el otro extremo tenemos al autor Eutiquio, quien en el siglo X d.C. en su obra Eutychii Historia universalis añade que Nahúm profetizó cinco años después de la caída de Jerusalén (por lo tanto sobre 583-581 a.C.).

Podemos afirmar que el libro de Nahúm se divide en tres secciones distintas. La primera (Nahúm 1:2–10) es un acróstico que sigue el orden del alfabeto hebreo hasta el versículo 8. Se trata de un poema alfabético incompleto, un salmo insertado. Algunos exegetas defienden que la artificialidad de la forma de acróstico es característico de una fecha tardía, por lo que esta sería la parte más moderna del texto y procedería de otro autor distinto al resto de los capítulos. Los posteriores versículos (1:11–14 y 2:1) son un pasaje en el que se mezcla una esperanza de paz dirigida a Judá con la amenaza de destrucción que ha de caer sobre Nínive.

Finalmente, en la tercera sección (2:2–3:19), Nahúm describe el asalto a Nínive y expone el ejemplo de Tebas. Los estudiosos sostienen que los capítulos 2 y 3 constituyen una unidad y deben ser atribuidos a un mismo autor.

Volviendo al párrafo de Nahúm sobre Tebas, el manuscrito de Qumrán 4Q169,cuya traducción expongo más abajo, contiene un comentario al profeta. En la versión de Qumrán podemos leer cual era la interpretación de la comunidad a la palabra No-Amón:

¿Eres acaso mejor tú que No-Amom, la asentada entre los ríos?”(Nah. 3,8a).

La interpretación es: Amom es Manasés. Los ríos son los grandes de Manasés, los que son honrados […]

Cuya barrera era el mar, y el agua su muralla circundada de agua ”(Nah 3,8b).

La interpretación es que se trata de los hombres de su ejército, de sus valientes guerreros.

Etiopía y Egipto eran su fuerza, que no tenía límite” (Nah 3,9a).

La interpretación: se trata de los impíos de su ejército, la casa de Peleg, los que se asociaron con Manasés.

También ella fue al destierro, al cautiverio partió,sus niños fueron estrellados en el cruce de todas las calles; se echaron suertes sobre sus notables y todos sus grandes fueron atados con cadenas” (Nah 3,10).

La interpretación se refiere al tiempo de Manasés y lo que vendrá sobre él: su poderío sobre Israel será destruido;sus mujeres, sus niños y jóvenes irán presos; sus guerreros, sus personas importantes caerán.

También tú quedarás ebria, serás esa que se esconde” (Nah 3,11a).

La interpretación de esto se refiere a los impíos de Efraín,

que compartirán su cáliz con Manasés.

También te buscarás un refugio contra el enemigo”(Nah 3,11b).

La interpretación se refiere a […] sus enemigos en la ciudad […].

Todas tus fortalezas son higueras cargadas de brevas”(Nah 3,12).

En definitiva, en este comentario al libro del profeta Nahúm la palabra No-Amón no es Tebás, sino el rey Manasés de Judá (697-642 a.C) ,quien se declaró vasallo del rey asirio Asurbanipal y toleró el culto religioso asirio, incluso dentro del propio Templo de Jerusalén. Además reconstruyó los santuarios paganos,erigió altares en honor a los baales e hizo imágenes de la diosa Ashera, sacrificó en el fuego a sus hijos en el valle de ben Hinón, practicó la magia, la hechicería, y la adivinación y consultó a nigromantes y espiritistas (2 Cronicas 33). Manasés, por consiguiente era para la comunidad de Qumrán, un reflejo de sus enemigos; de todo aquello que atentaba contra Yahvé. Para algunos autores Manasés representa a aquellos grupos religiosos con ideas muy diferentes.

El tercer profeta que menciona a Tebas es Ezequiel (Fig.2). Podemos leer:

Devastaré a Patros, le prenderé fuego a Zoán, y dictaré sentencia contra No”(Ezequiel 30:14).

Desataré mi ira sobre Sin, la fortaleza de Egipto, y extirparé la riqueza de No” (Ezequiel 30:15).

Le prenderé fuego a Egipto, y Sin se retorcerá de dolor. Se abrirán brechas en No, y Menfis vivirá en constante angustia” (Ezequiel 30:16).

De nuevo, el profeta cita a Tebas bajo el nombre de “No”. Esta forma corriente es una pronunciación tardía del hebreo de la antigua “Na”, que es la equivalente a la “Nē” asiria. La palabra “No” es de origen egipcio y significa propiamente “la ciudad”. De ahí que antes dijera que No-Amón es “la Ciudad del dios Amón”.

Sin embargo, esta conquista ya no es en manos de los asirios, sino de los babilonios. Los registros babilónicos indican un intento de invasión de Egipto por parte de Nabucodonosor en el 601 a.C. y otros intento posterior a la pacificación de Tiro, a partir del 585 a.C.

A lo largo de este artículo, hemos visto como tres profetas de la Biblia citan Tebas. Todos ellos tienen como común denominador ponerla como ejemplo de una gran ciudad conquistada a los ojos del reino de Judá. En definitiva forma parte de la profecía de que el destino de los grandes imperios está en manos de Yahvé.

Bibliografía

Atlas culturales del mundo Egipto dioses, templos y faraones, Volumen I, Madrid 1992

S. L. Berrin , the Pesher Nahum Scroll from Qumran, an exegetical study of 4Q169, Leiden(The Netherlands), 2004

E.G. Hirsch, J.F. Mc Laughlin,Enciclopedia Judía, 1901-1906.

G. Jofre, “Tiraca” en <www.egiptologia.com>(07/09/2011)

La Biblia versión Reina-Valera, Edición de Estudio, Estados Unidos de América, 1998.

W.A. Maier, El libro de Nahum, Baker, 1959.

J. Orr, “Definition for ‘NO-AMON‘”. “International Standard Bible Encyclopedia”, 1915.

J.Orr,”Definition for ‘ELKOSHITE“, International Standard Bible Encyclopedia,1915

T. Wright, A Comprehensive Dictionary of the World” Volumen 3,Parte 1,1992 

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